1Un cántico para los peregrinos que van a Jerusalén. Un salmo de David. Me alegré cuando me dijeron, “Vamos a la casa del Señor”.
2Ahora estamos de pie dentro de tus puertas, Jerusalén!
3Jerusalén está construida como una ciudad en la que el pueblo puede reunirse.
4Todas las tribus del Señor suben allí, siguiendo la orden dada a Israel para agradecer al Señor.
5Aquí es donde los tronos son colocados, donde los mandamientos son dados, los tronos de la casa de David.
6Oren para que Jerusalén pueda estar en paz. Que todos los que aman a Jerusalén permanezcan a salvo.
7Que allá paz dentro de tus muros, y seguridad dentro de tus fortaleza.
8En nombre de mi familia y amigos, diré ahora, “Que estés en paz”.
9En nombre de la casa de Jehová nuestro Dios, oraré para que siempre les vaya bien.
📖 Chapter study
Summary
A song of joy at arriving in Jerusalem, describing the city as united and well-ordered, home to the thrones of judgment of the house of David, ending with the request: 'pray for the peace of Jerusalem.'
Explanation
Attributed to David, this third 'Song of Degrees' celebrates the physical arrival in Jerusalem as both a religious center (where the tribes went up to worship) and a political one (seat of the Davidic throne), reinforcing Israel's unified identity around the holy city. The call to pray for the peace of Jerusalem (v.6, a wordplay on the city's own name, which contains the Hebrew root 'shalom,' peace) has become a prayer practice still observed today by Jews and Christians around the world. The application for today is that praying for the peace of specific, concrete places is a legitimate and enduring form of intercession.